Con la Web 2.0 -la Web social-, todo el quehacer humano implicado con la información, incluido la propia web está experimentando un proceso de transformación. Nos encontramos en un nuevo espacio cuyo núcleo fundamental es la participación y la colaboración, lo que supone una oportunidad extraordinaria para fomentar y potenciar la transmisión de conocimiento, así como de darle visibilidad al mismo.
Un portal web ya no puede ser más o menos interactivo, que se actualice con más o menos frecuencia, que tenga más o menos contenidos. Hoy y mañana mucho más, en Internet sólo sobrevivirán, como en el mercado real, los bien posicionados. Para ello resulta imprescindible superar unos mínimos de calidad. La calidad formal dependerá de unos criterios comunes a la plataforma sobre la que se difunden: aspectos relativos a su accesibilidad, usabilidad, a los servicios de valor añadido, etc.
Usabilidad y accesibilidad son aspectos indisociables. El diseño accesible de sitios web no sólo ha de cumplir una función social (garantizar el acceso a las personas con discapacidades) sino que debe ser el resultado de la aplicación de un conjunto de directrices que deben interpretarse como reivindicaciones de toda la sociedad. La clave del desarrollo de los sitios web consiste en centrarse en el usuario, de manera que el desarrollador debe supeditar su interés a las necesidades del usuario.
Dotarse de sitios Web accesibles, utilizando las pautas de Accesibilidad Web (WAI) del W3C y crear soluciones interactivas más fáciles y atractivas para el usuario final, y rentabilizar el retorno de inversión que se obtiene de dichas soluciones.